Qué ver y hacer 3 días en Praga

Praga, ciudad imperial europea (junto a Budapest y Viena) es una de las joyas del centro de Europa. A pesar de que en los últimos años se ha convertido en destino de despedidas de soltero y turismo de masas, la ciudad continua manteniendo su encanto si evitas las horas puntas en el centro histórico y te alejas un poco de las zonas más concurridas. Su plaza vieja, el monasterio de Strahov o la Casa Danzante, bien merecen una visita de fin de semana. Os dejo una propuesta de ruta para 3 días. 

DÍA 1

Si es la primera vez que visitas Praga, lo primero son los indispensables: puente de Carlos y Plaza Vieja con su reloj astronómico. Si ya has visitado Praga anteriormente, seguramente quieres volver a visitar los dos puntos más emblemáticos de la ciudad.

PUENTE DE CARLOS. El puente de Carlos tiene 500 metros de longitud y unas vistas preciosas del castillo. A lo largo del puente encontraréis 30 estatuas. En esta última visita, nos hemos encontrado algunas recién restauradas, algunas a punto de serlo y otras que faltaban porque debían estar en proceso de limpieza. Todo el puente está plagado de vendedores ambulantes y dibujantes de retratos. Recomiendo mucho visitarlo en la puesta de sol. Las vistas son preciosas. Como curiosidad, destacar que en el lugar desde donde San Juan Nepomucneo fue arrojado al agua, se encuentra hoy su estatua. Dicen que si pides un deseo poniendo la mano izquierda en la representación de su martirio (sabréis donde es porque brilla cien mil veces más que el resto), el deseo será concedido. 

Vistas desde el río Carlos al atardecer
Vistas desde el río Carlos al atardecer

PLAZA VIEJA. Es el centro neurálgico de la ciudad y no es para menos. Toda la plaza está repleta de edificios de interés (no sabría decir que fachada es más bonita) y, los 3 más destacados son: la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, la Iglesia de San Nicolás y el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. A la torre del ayuntamiento se puede subir (tiene un coste de 10€ por persona) y a la iglesia de nuestra señora de Týn se puede entrar gratuitamente.  Me llama especialmente la atención la Iglesia de Nuestra Señora de Týn porque está escondida detrás de 2 edificios que llegan a su media altura, haciendo así que desde la plaza solo se vea su parte más alta. Nosotros esta última vez estuvimos la semana antes de Pascua y toda la plaza estaba plagada de puestos de comida tradicional y venta de huevos decorativos. 

RELOJ ASTRONÓMICO. Situado en la plaza vieja es el reloj medieval más famoso del mundo. Fue construido en 1410 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI. La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego. El reloj se compone de tres partes:

- el calendario de Josef Mánes: representa los meses del año mediante pinturas. También se aprecian los signos del zodiaco y en el centro el Escudo de Armas de la ciudad Vieja.

- el reloj astronómico: la esfera superior de la torre es el reloj astronómico propiamente dicho. Su función era representar las órbitas del sol y de la luna.

- las figuras animadas: el principal atractivo del reloj es el desfile de los doce apóstoles que se produce cada vez que el reloj marca las horas. Además de los apóstoles hay 4 figuras que representan los 3 pecados más comunes en Praga en aquella época: la lujuria (representada por un comerciante turco), la avaricia, la vanidad y, por último, también sale representada la muerte: lo único de lo que nadie va a poder escapar. 

En mi primera visita a la ciudad hace 3 años, subí a la torre del ayuntamiento (la torre del reloj) desde dónde hay unas vistas espectaculares. Este año en vez de pagar los 10€ de entrada, me enteré de que había unas vistas muy parecidas desde la terraza del hotel U Prince. Si queréis ir a comer/cenar tenéis que reservar en esta web. Si queréis tomar algo no hace falta reservar pero id o pronto o fuera de las horas punta, sino no encontraréis sitio. Me pareció una muy buena opción pagar 8€ por un Spritz y ver las vistas en vez de pagar 10€ por subir a la torre del ayuntamiento. 

FREE TOUR. Cómo siempre que visito una ciudad por primera vez, el free tour me parece una opción perfecta para tener la visión general de lo que voy a ver los siguientes días. Aunque yo había estado ya, era la primera vez para mis padres y decidimos hacer el tour por la ciudad vieja incluyendo el barrio judío con toda la explicación sobre el espectacular cementerio, la nueva sinagoga y, finalmente, la torre de la pólvora.

Nosotros lo habíamos reservado previamente con Sandemans para asegurarnos plaza en el que nos iba bien por horario pero, en la plaza vieja, veréis que hay mil guías con paraguas esperando gente para los free tours. 

DÍA 2

Después de un primer día visitando el casco antiguo y haciendo un free tour de 3 horas que bien nos ofreció una primera impresión de la ciudad, decidimos dedicar el segundo día a la zona del castillo, a la casa danzante, al mercado más antiguo de Praga y, por último, asistimos a un espectáculo de teatro negro. Os dejo todos los detalles. 

El Castillo de Praga: en realidad es un gran complejo fortificado que alberga en su interior edificios de diferentes épocas. Yo destacaría:

- Catedral de San Vito: Con una importante historia y un notable valor artístico, la Catedral de San Vito es el símbolo de Praga y de toda la República Checa.

Callejón del Oro: El pequeño Callejón del Oro donde a parte de haber tiendas de artesanos se encuentra la antigua casa de Kafka. 

Antiguo Palacio Real: Creado en el siglo IX como un primitivo palacio de madera, el antiguo palacio sufrió importantes cambios hasta convertirse en el impresionante edificio que se conserva en la actualidad.

Aunque el acceso al complejo es gratuito, para entrar a cada uno de los lugares explicados anteriormente hay que pagar entrada. En nuestro caso, no solo pagar entrada sino hacer unas colas eternas, por lo que decidimos disfrutar de la zona, pasear y contemplar todos los edificios desde su exterior (y tomarnos una buena cerveza negra a los pies de la catedral). Solo para verlo todo por fuera hay que dedicar una mañana, por lo que si tienes intención de visitarlo todo, necesitarás un día entero. 

Para llegar al castillo puedes coger el tranvía 22 que te deja prácticamente en la entrada. Igualmente, desde el puente de Carlos al castillo hay alrededor de 1 km que cruza el barrio Hradčany, una zona adoquinada, llena de tiendecitas y con fachadas espectaculares. Desde mi punto de vista, vale la pena subir caminando. 

Después de comer algo en un restaurante del centro, nos dirigimos a la casa danzante, un poco alejada pero de fácil acceso en tranvía (llega el nº22 en menos de 15 minutos). Aunque no hay nada más alrededor de especial interés, desde mi punto de vista sí que vale la pena desplazarse para ver algo tan diferente al resto de la arquitectura praguense. 

El edificio fue diseñado por Frank Gehry y el arquitecto checo Vlado Milunic. En un principio, fue completamente rechazado por los locales que creían que rompía la harmonía de la arquitectura de la ciudad. Poco a poco han ido aceptandolo hasta convertirlo en un icono más de Praga. El nombre de "la casa danzante" se debe a la forma del edificio que recuerda a una pareja bailando. De hecho, en un principio fue apodado "Ginger y Fred" por los famosos bailarines. 

Después de visitar la Casa Danzante y mientras hacíamos tiempo para ir al teatro, paseamos por Havel's Market, el mercado más antiguo de Praga situado a escasos 500 metros de la plaza vieja. Aunque mantiene la estructura original, lo que hoy venden son cajas de chocolates, piruletas de marihuana (por si no lo sabíais, ahora está legalizada en la República Checa) y postales. Deciros que en este mercado encontramos los souvenirs más baratos que en cualquier tienda, así que aprovechamos para hacer nuestras compras. 

Por último, después de todo el día pateando la ciudad, decidimos asistir al famoso Teatro Negro de Praga. A pesar de que hay varias opciones para vivirlo en la ciudad, nos decantamos por el de "Aspects of Alice", uno de los más famosos de la ciudad que hace 25 años que está en la cartera del teatro Ta Fantastika.

El Teatro Negro de Praga se llama así porque el fondo del teatro es negro y muchos de los objetos que salen durante la obra son movidos por gente vestida totalmente de negro. Así, el espectador sólo puede ver los objetos o las personas iluminadas. Esto crea efectos súper originales, como todo tipo de cosas que se mueven a cámara lenta o personajes que vuelan. 

En mi anterior viaje a Praga no asistí a este tipo de obras de teatro y creo que vale la pena verlo una vez en la vida, es algo único de la ciudad de Praga y es difícil encontrarlo en ningún otro lugar. 

Las entradas no hace falta sacarlas con antelación (las sacamos el mismo día por la mañana y tuvimos primera fila) pero quizás comprándolas por internet salen más baratas. Nosotros pagamos 30€ por persona. 

DÍA 3

Lo más destacado de Praga se ve en solo 2 días. Si tenéis la suerte de poder dedicarle un tercero, entonces no os perdáis el Monasterio de Strahov y la zona del muro de John Lennon, dos atractivos que no se consideran los principales de la ciudad pero que a mí me encantó poder visitarlos.

Antes de empezar de nuevo con las caminatas, decidimos desayunar en el Café Louvre, famoso por haber acogido entre sus paredes a personajes como Franz Kafka o Albert Einstein. El café se encuentra en el primer piso del edificio (que reconoceréis rápido por las enormes letras rojas que hay en su fachada) y tiene unos precios muy asequibles para ser un lugar tan destacado. La cafetería fue abierta en 1902 y prácticamente de inmediato se convirtió en el local predilecto de un grupo de filósofos y escritores que comenzaron a reunirse allí. Desde el centro hay unos 20 minutos y el tranvía 22 para en la puerta prácticamente.


Con el estómago lleno, nos dirigimos al Monasterio de Strahov. Lo mejor es llegar en tranvía (22 o 23) y después bajar paseando. Durante su larga vida (fue construido en el siglo XII), ha desempeñado un importante papel no solo religioso sino también cultural en la vida de los praguenses, de ahí que albergue una espectacular biblioteca en su interior con más de 200.000 obras: manuscritos, ilustraciones, mapas y antiguos globos terráqueos forman parte de esta gran colección que se distribuye en dos salas.  CONSEJO:  hay dos salones de la biblioteca que no se pueden visitar sin reserva previa. Nosotros no lo sabíamos y tuvimos que conformarnos con las vistas desde fuera pero sin duda alguna vale la pena reservar y poder pasear por dentro. Es simplemente espectacular, me recordó a la de la Bella y la Bestia. :) El precio es de 10€ por persona (7€ con carnet de estudiante).

En el monasterio además se elabora cerveza artesana (nosotros probamos una verde hecha con hierbas locales) por lo que un muy buen plan es tomar el "aperitivo" en la terraza del monasterio con las vistas a toda la ciudad.

La bajada del monasterio nos volvió a llevar a la zona del castillo y no nos importó volver a pasear por la zona antes de ir hacia el aeropuerto. Una vez abajo, ya a los pies del Moldova, nos encontramos con el muro de John Lennon y muchos fans alrededor dejando su inprenta en el muro. Aunque en un primer momento te puedas preguntar: ¿qué pinta un muro de los Beatles en Praga?, la historia es curiosa: la mañana del 8 de diciembre de 1980, John Lennon fue asesinado cuando regresaba a su apartamento en Nueva York. Aunque sus cenizas fueron esparcidas en Central Park y a pesar de que el beatle nunca estuvo en Praga, la ciudad se sumó a los homenajes que le hicieron por todo el mundo.

Pocas horas después de la muerte de Lennon, este callejón de Praga apareció pintado con su imagen, en lo que parecía una llamada de atención frente al régimen comunista contra el que la juventud checa empezaba a movilizarse. Realmente un bonito lugar para acabar nuestra escapada de tres días a Praga.