Ruta de 10 días por Senegal

Senegal me parece la puerta ideal a África para los interesados en adentrarse en las diferentes culturas del continente. Puedes encontrar playas de arena blanca con palmeras, tribus ancestrales, pequeños safaris y ciudades caóticas; todo a pequeña escala y factible de conocer a través de sus caminos de tierra en poco más de una semana. Te cuento mi ruta:

RESUMEN

Día 1 - Llegada a Dakar

Día 2 - Joal Fadiouth y delta de Siné Saloum

Día 3 - Reserva natural de Buendia y Sally

Día 4 - Trayecto hasta Kedougou (País Bassari)

Día 5 - Iwol (País Bedik)

Día 6 - Trayecto hasta Lago Rosa

Día 7 - Lago Rosa y Dakar

Día 8 - Isla de Gorea y Dakar

Día 9 y 10 - Saint Louis

DÍA 1

Llegada a Dakar y taxi al hostel. La ciudad parece super caótica cuando llegas (y más si es de noche). Nosotras salimos a cenar porque conocimos otras catalanas en el hostel y nos llevaron...sino, recomiendo esperar a que haya luz solar (la artificial brilla por su ausencia). 

DÍA 2

Habíamos contratado un chófer privado para los primeros días y antes de la hora prevista ya nos estaba esperando en la puerta de nuestro hostel. Nuestra primera parada fue Joal Fadiouth: la isla de las conchas. Joal es el último punto al que puedes acceder con coche y de ahí, necesitas coger un cayuco por los manglares hasta llegar a Fadiouth: una espectacular isla artificial formada en su totalidad por una acumulación de conchas de diversos tipos. En la isla conviven dos religiones: cristianos y musulmanes. La convivencia es amable y se demuestra en el cementerio comunitario que se encuentra en otra isla y a la que también se accede en cayuco. 

Después de comer en un restaurante de Joal, nos dirijimos al delta de Siné-Saloum, patrimonio de la humanidad por la Unesco. En la zona, nos alojamos en el Hotel Le Bazouk Du Saloum, situado en una pequeña isla del delta. Pasamos la tarde paseando por la zona, jugando a fútbol con unos niños en uno de los poblados y viendo la bisutería que vendían las mujeres de la zona. Fue super auténtico.

DÍA 3

A primera hora volvimos a tierra firme atravesando con lancha el Mar Lodj (nombre que recibe ese mar donde se encuentra el delta) y nos fuimos a la reserva natural de Bandia. Yo no había ido nunca de safari, así que la experiencia de estar entre jirafas en su hábitat natural me encantó. El plan era dedicar medio día a ver fauna salvaje y despues visitar Embur, un pueblo de pescadores de la zona. Lo ideal es llegar alrededor de las 17h, hora a la que las barcas vuelven del día de trabajo y todos los pescadores se encuentran en la playa. No nos dio tiempo y cambiamos los planes para darnos un baño en la famosa playa de Sally.

Esa noche queríamos dormir en el campamento de Faoyé, un alojamiento de ecoturismo solidario que habíamos conocido mientras preparábamos nuestro viaje y nos enamoró. El campamento está 100% gestionado por la etnia serere del poblado de Faoye. Son 8 cabañas tradicionales todas con porche con vistas al Delta. Cuando llegamos ya era de noche y no pudimos apreciar el paisaje, pero cuando por la mañana nos despertamos y pudimos desayunar allí...alucinamos con la tranquilidad que se respiraba.

DÍA 4

Después de admirar el paisaje desde el campamento de Faoyé, pusimos rumbo a cruzar el país para visitar la zona de País Bassari y País Bedik: la zona donde se encuentran las comunidades más tradicionales del país. Pasamos prácticamente el día en el coche pasando por Kaolat, Tambakaonda y llegando finalmente a Kedougou, donde buscamos alojamiento al llegar. Solo nos dio tiempo a pasear por los mercados por la tarde y buscar un nuevo transporte, ya que para subir a los poblados al día siguiente hacía falta un 4x4.

DÍA 5

En esta zona se puede visitar País Bassari y País Bedik, depende de los días que quieras dedicarle. En nuestro caso, queríamos pasar solo dos noches así que nos decantamos por País Bedik. El plan era visitar Iwol y después las cascadas de Lindecelo, pero como era temporada de lluvias no se podía acceder.  

A primera hora nos dirijimos al mercado de Kedougou a buscar al guía que iba a acompañarnos durante todo el día a visitar los poblados. Con él desayunamos en un bar super auténtico y compramos algunos regalos para subirles a los niños que íbamos a ver durante el día. Para llegar a Iwol caminamos cuesta arriba alrededor de hora y media a través de un paisaje verde y frondoso que, llegados a cierto punto, nos permitió tener unas visitas espectaculares del país vecino: Guinea.

La visita al poblado fue muy especial. Justo esos días estaban haciendo el Ritual de la cosecha, días en que todo el mundo trabaja las tierras del jefe del poblado. Muchos se cubrían con máscaras étnicas y realizaban diferentes danzas, lo que nos hizo sentirnos muy afortunadas de poder vivir ese momento. Durante el día estuvimos trabajando la tierra con ellos (no voy a mentir, aguanté 2 minutos) y cuidamos de sus bebés para que las mujeres no tuviesen que picar la tierra con los niños a la espalda. Sin duda alguna, uno de los días estelares del viaje. De vuelta a Iwol estuvimos jugando con los más pequeños del poblado antes de coger el coche y dirigirnos a Mako. 

Si hubiésemos tenido algun día más para visitar la zona, hubiésemos ido a la reserva natural de Niokolo Koba. Es patrimonio de la UNESCO y se caracteriza por la gran variedad de aves que habitan.

DÍA 6

Día en el camino hasta llegar al alojamiento que habíamos reservado cerca del lago rosa y despedirnos de nuestro guía y de nuestro coche privado. Decidimos que lo que nos faltaba de viaje preferíamos hacerlo por nuestra cuenta en transporte público.

DÍA 7

Visitar el lago rosa era algo que me hacía mucha ilusión. Había visto fotografías y me lo esperaba de color rosa chicle. Bueno, pues fue una decepción. Estuvimos paseando a su alrededor un buen rato, intentando encontrar el rosa en algun punto, pero nada. Nos dijeron que, a según que hora del día si el sol pica de una manera especial, se ven reflejos rosas. ¡Qué timo! 

Después de abandonar todas mis esperanzas de encontrar algun tono rosa en el lago, nos dirigimos en autobús hasta Dakkar, que se encuentra solo a 38km. Quizás porque la distancia era corta o quizás porque ya estábamos en la ciudad, los autobuses que cogimos nos parecieron muy correctos y fáciles de utilizar. Esa tarde la dedicamos a recorrer sin rumbo Dakar, paseando por la playa, viendo la puesta de sol y cenando pescado fresco con los locales. 

DÍA 8

Teníamos que volver a la capital porque una de las amigas con las que hice este viaje tenía menos días y necesitaba volver antes. Si puedes hacer todo el viaje seguido, te aconsejo que dejes Dakar para el final.

Su vuelo salía por la tarde así que aprovechamos la mañana para visitar la Isla de Gorea, el sitio más bonito que vimos de Senegal. No deja de ser paradójico, ya que esta es isla es conocida por ser la el lugar de donde salían los barcos con esclavos hacia el continente americano. A lo largo de casi cuatro siglos pasaron por allí cerca de veinte millones de personas que enriquecieron a los europeos que vivían de este "negocio". 

Hoy Gorea es un lugar pintoresco repleto de bonitas casas coloniales pintadas de colores llamativos con amplios balcones y coloridas puertas. Se pueden visitar algunas casas por dentro, donde te enseñan como era la vida para los esclavos antes de embarcar hacia su destino final.

DÍA 9

La última zona que queríamos visitar antes de volver a Barcelona era Saint Louis. Decidimos que queríamos probar la experiencia del sept place, que básicamente consiste en compartir un coche privado que sale de la estación una vez se ha llenado. Ese trayecto tuvo bastantes percances (que si queréis los detalles, os lo cuento por privado) pero a mediodía llegamos a Saint Louis. Buscamos un alojamiento y visitamos la antigua ciudad colonial viendo la puesta de sol entre los barcos de pesca.

DÍA 10

Pasamos la mañana conociendo un poco más de la ciudad y bañándonos en la piscina del hotel Flamingo (en el cuál puedes pagar por bañarte aunque no te alojes). A media tarde buscamos el transporte para volver a Dakkar ya que a primera hora del día siguiente salía nuestro vuelo a casa.

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