Roadtrip por Escocia en 6 días

24.06.2026

Después de visitar hace muchos años Edimburgo, un roadtrip por Escocia llevaba años en mi lista de "viajes pendientes". Después de recorrer la zona durante 6 días, confirmo que se merece una visita (a ser posible más larga que la que pudimos hacer nosotros). Seis días, un coche de alquiler, carreteras secundarias con una sola dirección, ovejas cruzando cuando les da la gana y paisajes naturales muy vírgenes. Si estás pensando en hacer un viaje por Escocia, aquí te cuento todo lo que hicimos, parada a parada.

Día 1 – Glasgow · Luss · Las Tres Hermanas de Glencoe · Fort William

Llegamos a Glasgow al mediodía, recogimos el coche de alquiler — imprescindible para esta ruta, no te plantees hacerla en transporte público — y pusimos rumbo hacia el norte. Primera parada: Luss.

Luss es un pueblecito de cuento a orillas del Lago Lomond, el lago más grande de Gran Bretaña con sus 71 km². Tiene esas casitas de piedra con jardines imposibles que parecen sacados de un calendario escocés. Compramos unos bocadillos en la única tiendecita que hay y nos los comimos al lado del agua con unas vistas que no merecen ningún filtro. Aprovechamos y visitamos la Iglesia Parroquial de Luss, construida en el siglo XIX por la familia Colquhoun como memorial a los habitantes del pueblo que murieron durante una epidemia de tifus. Pequeña, preciosa y con un cementerio top justo al lado.

Después de Luss seguimos la ruta hacia las Highlands y hicimos parada en el Valle de Glencoe para ver las Tres Hermanas. Son tres espolones de roca — Beinn Fhada, Gearr Aonach y Aonach Dubh — que forman parte del macizo Bidean nam Bian. Hay un mirador justo en la A82 que es la parada más reconocible y desde el que las vistas son brutales. Bajamos diez minutos del coche, nos hicimos varias fotos y seguimos. Si tienes más días que nosotros, te recomendaría conocer esta zona en mucho más detalle.

Cena y noche en Fort William, conocida como la "Capital informal de las Highlands". Está a los pies del Ben Nevis, el pico más alto de Gran Bretaña con 1.345 metros. Ciudad pequeña pero con vida, buenos restaurantes y posición estratégica para seguir explorando la zona. 

Día 2 – Viaducto de Glenfinnan · Eilean Donan · Isla de Skye

Nos levantamos y llovía a mares pero decidimos mantener la ruta porque no teníamos margen de días. Así que nos pusimos los chubasqueros y hicimos la primera parada en el Viaducto de Glenfinnan. Sí, el de Harry Potter. El que aparece en la escena del tren sobrevolando el paisaje escocés camino de Hogwarts. Construido entre 1897 y 1901, tiene 21 arcos y 380 metros de longitud, y está en un entorno que te hace entender por qué lo eligieron para las películas. Desde el mirador (hay que subir un tramo a pie desde el aparcamiento) se ve todo el viaducto con el Loch Shiel de fondo. El Jacobite Steam Train — el tren de vapor que lo cruza y que es literalmente el Expreso de Hogwarts — funciona solo en temporada (normalmente de mayo a octubre), así que nosotros no lo pillamos, pero igualmente creo que la parada vale la pena.

De ahí seguimos hacia el Castillo de Eilean Donan, uno de los símbolos de Escocia. Está construido sobre una pequeña isla en la confluencia de tres lagos — Loch Duich, Loch Long y Loch Alsh — y es, probablemente, el castillo más fotografiado del país. Los orígenes se remontan al siglo XIII, fue destruido en el XVIII durante una rebelión jacobita y completamente reconstruido en el XX. Comimos justo a los pies del castillo y aprovechamos que habíamos pagado el aparcamiento para visitar la zona. Decidimos no entrar porque no somos muy fans de los castillos por dentro, así que no te puedo dar una opinión.

Después de comer, entramos a la Isla de Skye por el puente que la une con el continente. También se puede acceder en ferry pero vimos la diferencia de tiempo y se tarda más o menos lo mismo, así que decidimos entrar y salir por carretera y hacer la parada en el Castillo de Eilean Donan a la llegada en vez de a la salida. Eran ya casi las 15h cuando llegamos a Skye así que solo hicimos paradas rápidas de camino a nuestro alojamiento:

Eas a'Bhradain, una cascada bastante escondida y muy bonita, perfecta para estirar las piernas.

Puente Viejo de Sligachan: un puente de piedra del siglo XIX con unas vistas directas a las Cuillin Hills, la cadena montañosa más espectacular de la isla. Hay una leyenda local que dice que si metes la cara en el agua del río durante 60 segundos te garantizas la eterna juventud. Hacía frío, así que perdí mi gran oportunidad. Seguiremos confiando en el skincare coreano.

Portree, la capital de Skye. Un puerto precioso con casas de colores, restaurantes con buena pinta y ese ambiente de "última civilización antes de perderte". Muy kuki y muy fotogénica. Última parada antes de adentrarnos en el norte de la isla.

Bride's Veil Falls (Caída del Velo de Novia): otra cascada preciosa de camino.

Kilt Rock y Cataratas de Mealt: Esta fue mi parada preferida. Kilt Rock es un acantilado de basalto con columnas verticales que recuerdan al tejido a cuadros de un kilt escocés (el parecido es real). Justo al lado, las Cataratas de Mealt caen directamente al mar desde unos 55 metros de altura. La combinación es absolutamente brutal y el mirador está a 2 minutos caminando del aparcamiento.

Ya cuando caía la noche llegamos a nuestra casa en medio de los campos, entre ovejas y silencio absoluto, cerca de Brogaig en el norte de Trotternish. Sin cobertura, sin ruido, con el cielo que en Escocia parece más grande. Brutal.

Día 3 – Old Man of Storr · Quiraing · Fairy Glen · Dunvegan · Neist Point

Este día fue el que nos hacía mejor tiempo (según la app del iPhone) así que no nos arriesgamos y dejamos los trekkings para disfrutarlos con sol. Empezamos con la subida al Old Man of Storr, el trekking más famoso de Skye. El "Viejo de Storr" es un pinnáculo de roca de 50 metros que se eleva sobre el promontorio de Trotternish con un perfil inconfundible. El camino es sencillo — todo el mundo puede hacerlo — aunque es todo subida y el terreno puede estar bastante embarrado según el día (esto es Escocia). Desde arriba las vistas sobre el Sound of Raasay y el resto de la isla son increíbles. El tiempo estimado es entre 1,5 y 2 horas ida y vuelta aunque nosotros tardamos algo menos. Mi consejo: intentad hacerlo con buen tiempo si Escocia os lo permite para evitar que la niebla os tape las vistas.

Después bajamos, cogimos un café take away en una caravana justo en frente del inicio de la ruta, y pusimos rumbo al Quiraing. Debo decir que mi expectativa estaba en el Old Man of Storr pero si tengo que elegir solo una ruta, me quedo con Quiraing. Se trata de un deslizamiento de tierra en la cima del Trotternish Ridge que ha creado un paisaje completamente surrealista: mesetas que flotan, agujas de roca verticales, praderas verdes en medio de la nada. El camino circular es de unos 7 km, no es especialmente difícil aunque hay tramos que requieren atención. Las vistas durante TODO el recorrido son alucinantes.

Antes de comer, nos desviamos un momento para ver el Fairy Glen (Valle de las Hadas), que estaba muy cerca. Es una zona pequeña con colinas cónicas de hierba y rocas que crean un paisaje que parece diseñado a propósito. Si te pilla en el camino acércate, pero yo no me desviaría para verlo.

Para comer bajamos a Dunvegan, el pueblo más grande del noroeste de Skye. Paramos en su librería-cafetería, que es demasiado preciosa: la acababan de abrir y el espacio era maravilloso con un sofá en la cristalera ideal para tomar el café y cotillear los libros. Nos trajimos para casa una guía de rutas para hacer en Skye para las próximas visitas que hagamos a esta zona (obvio volveremos). Si os interesa la historia, cerca está el Castillo de Dunvegan, residencia del clan MacLeod desde hace más de 800 años y considerado el castillo habitado de forma continua más antiguo de Escocia. Nosotros lo vimos desde fuera pero preferimos ir a visitar el Faro de Neist Point, en el punto más occidental de toda la isla. Para llegar hay que bajar a pie por un camino con bastante desnivel hasta el faro (blanco, precioso, construido en 1909). Nos hizo un tiempo horrible — viento y lluvia sin piedad — pero el lugar era absolutamente increíble. En días despejados se pueden ver delfines y hasta ballenas desde los acantilados. 

Día 4 – Salida de Skye · Loch Ness · Inverness · Edimburgo

Dejamos Skye muy pronto con la promesa de volver. Por el camino paramos en Lean To Coffee, una cafetería monísima cerca de la salida de la isla — muy recomendable para tomar el café de la mañana antes de meterse en la carretera acompañado de un buen cinnamon roll — y pusimos rumbo al Lago Ness.

El Loch Ness tiene 37 km de largo, 2,7 km de ancho y una profundidad máxima de 227 metros. Y sí, obviamente hicimos el chiste de buscar el monstruo y escuchamos varios podcasts sobre la leyenda más conocida de Escocia. Visitamos las Ruinas del Castillo de Urquhart, a orillas del lago, uno de los castillos más grandes que tuvo Escocia en su momento y testigo de muchas batallas durante las Guerras de Independencia escocesas. La entrada cuesta unos 9£ y las vistas sobre el Loch Ness desde el torreón son espectaculares. Si tienes tiempo, te recomiendo que aparques en el pueblo (justo al lado del cementerio) y camines hasta el castillo. Las vistas son todo el rato espectaculares y no se tarda más de 1 hora.

Después de pasear alrededor del lago y no encontrar el monstruo, nos dirigimos a: Inverness, capital de las Highlands. Una pequeña gran ciudad a orillas del río Ness. Paseamos por el centro, que es pequeño y agradable, y visitamos Leakey's Bookshop, que se merece mención aparte: es la librería de segunda mano más grande de Escocia, instalada en una antigua iglesia gaélica del siglo XIX. Dos pisos llenos de libros de todo tipo, una estufa de leña encendida en el centro y ese olor a papel viejo que es absolutamente adictivo. Se fue directa a mi top de librerías que he descubierto por el mundo.

Si te coge esta visita a la hora de comer, te recomiendo mucho el Victorian Market: está lleno de paraditas de comida que no sabría decir cuál tenía mejor pinta.

Después de comer, pusimos rumbo a Edimburgo (unas 3,5 horas en coche). Cena en un restaurante en el centro monísimo y a descansar, que al día siguiente nos esperaba la capital.

Día 5 – Edimburgo

Edimburgo tiene magia. No sé explicarlo mejor. Ya lo pensé la primera vez que visité la ciudad y esta segunda lo corroboro.

Después de desayunar un buen brunch en el apartamento que teníamos en Leith, subimos a Calton Hill para tener las vistas de la ciudad y ubicarnos. Era uno de los pocos sitios que recordaba a la perfección de la vez anterior. Desde allí bajamos hasta la Royal Mile, la calle principal que une el Castillo con el Palacio de Holyrood. A lo largo de ella hay mercadillos dentro de iglesias, tiendas de todo tipo, pubs, músicos callejeros y un ambiente que no para en todo el día. Entramos en la Catedral de St Giles, la iglesia madre del presbiterianismo escocés, con origen en el siglo XII. La Chapel of the Thistle en su interior es una maravilla. ¡Ah! Y si vas, acuérdate de buscar el Corazón de Midlothian (Heart of Midlothian), un mosaico de adoquines donde la gente escupe porque antiguamente allí había la prisión pública. (Nosotros solo hicimos una foto, escupir nos parece too much).

Subimos al Castillo de Edimburgo, construido sobre una roca volcánica visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad y el monumento más visitado de Escocia. Dentro se pueden ver las Joyas de la Corona Escocesa (las más antiguas de las Islas Británicas) y la Piedra del Destino, sobre la que fueron coronados los reyes escoceses durante siglos. La entrada cuesta alrededor de 20£ y hace falta comprarla con antelación.

Otra parada obligatoria de la ciudad para mí es el Cementerio de Greyfriars. Aquí está la tumba de Thomas Riddle, nombre que J.K. Rowling vio paseando por el cementerio y que convirtió en el origen del archienemigo de Harry Potter. También descansa aquí Greyfriars Bobby, el perrete que veló durante 14 años la tumba de su amo en el siglo XIX. El cementerio en sí es impresionante, lleno de mausoleos y lápidas con historia.

Terminamos el día en el National Museum of Scotland, en Chambers Street. Es gratis y es una pasada. Colecciones de historia natural, ciencia y tecnología, historia escocesa y arte decorativo en varios pisos de un edificio precioso. Podríamos habernos quedado horas. ¿He dicho que es gratis? 

Día 6 – Leith · The Kelpies · Glasgow

Último día y lo empezamos en Leith, el barrio portuario de Edimburgo. Es completamente diferente al centro histórico: más tranquilo, más alternativo, con el Agua de Leith pasando por el medio, un montón de librerías independientes, restaurantes kukis y tiendas con mucha personalidad. Nos encantó. El Yate Real Britannia — el barco de la familia real británica, ahora museo — también está aquí amarrado. Un barrio para pasear sin prisas y sin itinerario.

Después de comer pusimos rumbo a Glasgow con una última parada imprescindible: The Kelpies. Son dos esculturas de cabezas de caballo de 30 metros de altura junto al canal Forth and Clyde, cerca de Falkirk. Las diseñó el escultor Andy Scott y se inauguraron en 2013. Representan el papel fundamental que los caballos tuvieron en el desarrollo industrial de Escocia, especialmente en el transporte de mercancías por los canales. Vistos de cerca son absolutamente imponentes. La visita exterior es gratuita; también puedes hacer una visita guiada al interior.

Devolvimos el coche en el centro de Glasgow y cogimos el avión a última hora poniendo así fin a nuestra escapada por Escocia. 


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