DÍA 4 – Arequipa. Llegamos a Arequipa
por la mañana después del bus nocturno. Por suerte, nuestro alojamiento nos
permitió hacer early check-in, así que pudimos ducharnos, dejar las cosas y
salir directos a conocer la ciudad. Y nuestro primer destino fue el Monasterio
de Santa Catalina, prácticamente una ciudad dentro de Arequipa. Fue fundado
en el siglo XVI y durante siglos fue un convento de clausura. Tiene calles
estrechas, patios, claustros, pequeñas casas, plazas y paredes de colores
intensos. Es de esos sitios en los que vas entrando en una habitación y después
en otra y continuamente estás encontrando un rincón nuevo. Para mí, imprescindible
en Arequipa. Y, si puedes, con visita guiada para entender mejor todo lo
que significa ese lugar. Después nos fuimos a comer a Chicha, el
restaurante de Gastón Acurio. Ya os aviso que durante este viaje tuvimos una
especie de obsesión con probar varios restaurantes del universo Acurio y éste fue el primero. Este restaurante también existe en Lima y Cusco, pero nos
habían recomendado especialmente el de Arequipa, así que aprovechamos para
probarlo aquí.
Después de comer nos fuimos a conocer Mundo
Alpaca: una tienda-museo en el centro de la ciudad dónde pudimos ver nuestras
primeras alpacas y llamas del país. Arequipa tiene una relación histórica muy
importante con esta fibra y encontraréis tiendas por todas partes. También nos
acercamos al mercado de San Camilo, el mercado central de la ciudad cargado de
puestos de comida (tanto para cocina como para comer allí). Eso sí, si tienes
intención de comer, espero que tengas el estómago fuerte porque todos los
platos que vimos eran cocidos de tripas y cosas así. Nosotros nos quedamos
claramente con los pasillos de fruta.
Y, cuando se acercaba la puesta de sol,
subimos al mirador de Ayahuara, desde donde se pueden contemplar los grandes
protagonistas del paisaje arequipeño: el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu,
3 volcanes que rodean la ciudad.
DÍA 5 – Ruta del Sillar y Arequipa. Aunque
nuestro plan este día era dirigirnos hacia el Cañón del Colca, finalmente
decimos dedicar algo más de tiempo a Arequipa y no ir tan a piñón. Así que ste
día nos levantamos con calma para hacer la Ruta del Sillar, una
excursión que permite conocer de dónde sale precisamente esa piedra blanca tan característica de Arequipa.
El sillar se ha utilizado durante siglos en la
construcción de iglesias, casonas y monumentos de la ciudad y la ruta permite
ver las canteras y el trabajo que hay detrás. Nosotros añadimos también la zona
de Culebrillas, con sus formaciones y canteras excavadas. ¿Es imprescindible?
Para nosotros, no. Pero teniendo un poco más de tiempo en la ciudad es una
buena manera de hacer algo diferente y las vistas al Misti desde Culebrillas
son preciosas. Si tenéis pocos días en Arequipa os diría que prioricéis otras
cosas pero si, como nosotros, vais con más calma, la excursión no está
mal. A la hora de comer volvimos a
Arequipa y nos fuimos a Victoria Picantería, otro de esos restaurantes
que nos habían recomendado muchísimo para probar el rocoto relleno. Es uno de
los platos más típicos de Arequipa y consiste en pimiento relleno de carne y
acompañado normalmente de queso y otros ingredientes. Brutal y muy
recomendable. Por la tarde seguimos
callejeando por Arequipa y terminamos subiendo a una terraza de la Plaza de
Armas para ver la puesta de sol. Otro plan top para hacer en esta ciudad.
Día 6 – Arequipa y camino a Puno. Última
mañana en Arequipa y, antes de coger el bus, nos fuimos a desayunar a Oso
Café Arequipa, una cafetería de especialidad entre las 50 mejores de
latinoamérica. Ideal para empezar el día con buen café y buena comida. Después
del desayuno aprovechamos para dar un último paseo por el casco antiguo. Nos acercamos a los Claustros de la Compañía de Jesús y la Capilla de San Ignacio,
dos espacios que merece la pena visitar si os gusta la arquitectura colonial. La
Capilla de San Ignacio, además, tiene un interior decorado con una cantidad de
detalles y motivos vegetales que la hacen especialmente bonita. Compramos algo
de comida en el mercado para el trayecto y nos fuimos hacia la estación de
autobuses para dirigirnos a Puno. El trayecto es largo y llegamos ya entrada
la noche. Cena rápida en el hotel y a dormir porque al día siguiente nos esperaba
el Lago Titicaca.