Qué ver y hacer 3 días en Bolonia

Florencia, Roma, Venecia... Sí, tienen más nombre que Bolonia. También más monumentos por metro cuadrado y, como cabe esperar, más turistas. Quizás ese es el motivo por el que me he llevado tan buen sabor de boca de Bolonia, porque he podido disfrutarla sin prisas, saboreando sus helados y probando todos sus spritz con calma (quizás todos no...pero hemos estado cerca).

Hemos visitado Bolonia, la ciudad con el segundo casco antiguo más grande de Europa después de Venecia, en tres días y ésta es la ruta que hemos hecho:

DÍA 1 - Casco antiguo de Bolonia, Mercato di Mezzo y universidad

Nada más llegar fuimos a dejar las maletas y nos pusimos en marcha. Nos alojábamos en el Savhotel, a una media hora caminando del centro (os dejo link al hotel porque, aunque no esté muy céntrico, es genial en relación calidad/precio). 

Una vez libres de equipaje nos pusimos a caminar y, sin darnos cuenta, llegamos a la Piazza Maggiore, el centro neurálgico de la ciudad. Allí se encuentra el Palazzo del Podestá, el Palazzo Comunale, la Iglesia de San Petronio (la que iba a ser la más grande del mundo si se hubiera terminado) y la famosa fuente de Neptuno.

En la ciudad conocen esta fuente como "il Gigante" por las dimensiones de la escultura principal: hablamos de un imponente Neptuno de bronce creado por un escultor flamenco que, como no le dejaron exponer la escultura en Florencia, decidió moverla a Bolonia. Se dice que el escultor quiso hacerle su miembro viril más grande y la iglesia se lo prohibió. Seguro que ahora he despertado vuestra curiosidad por ver la titoleta en persona😊.

Después de pasearnos tranquilamente por la plaza (y no poder entrar a la iglesia de San Petronio por no llevar los hombros cubiertos...) decidimos acercarnos a las Torres gemelas de Bolonia para ver las vistas de la ciudad.

Las torres son el símbolo indiscutible de Bolonia, construidas en la edad media. Se dice que entre el siglo XII y XIII se construyeron muchas más que hoy no están en pie. Algunas fueron demolidas, otras se derrumbaron...y finalmente, hoy aún podemos contemplar dos y subir a 1, la torre Asinelli.

Para subir hay que comprar el ticket en Piazza Maggiore (5€), en la oficina de turismo. No es subida libre debido a lo estrechas que son las escaleras. Cada 45 minutos sube un grupo todo a la vez. Para los que sufrís de vértigo, os deseo suerte. Eso sí: las vistas desde arriba lo compensarán todo.

Por la zona de las torres y la piazza maggiore puedes perderte y descubrir calles preciosas. Nosotras por casualidad encontramos el Mercato di Mezzo, sitio perfecto para hacer una parada y tomar un Spritz. En el hotel nos habían recomendado comer en Buca Manzioni, un restaurante a 10 minutos de la plaza central muy recomendable.

Después de pasear por las tiendas, descansar un rato en el hotel (no olvidemos que hemos visitado Bolonia en Julio y el calor no perdonaba), decidimos dedicar la tarde a la universidad: la vieja y la nueva.

El Archiginnasio es uno de los palacios más importantes de la ciudad, sede de la antigua Universidad y donde se ubica la Biblioteca Comunal del Archiginnasio. Se encuentra super cerca de la pizza Maggiore y una parte se puede visitar de forma gratuita. Se puede entrar de lunes a viernes a partir de las 9 de la mañana y los domingos a partir de las 10. Sin necesidad de pasar por taquilla se puede recorrer el patio y pórticos, ver los escudos en las paredes y, si te haces pasar por alumno, puedes incluso entrar en la biblioteca (con nosotras no coló).

Por otro lado, está la nueva universidad, al este del centro antiguo pero al que se llega fácilmente a pie. Aunque la visita a la universidad no nos pareció que tuviese ningún sentido ya que se trata de la sede actual, el barrio en sí tiene una vidilla impresionante. Está repleto de estudiantes de erasmus, con un montón de bares, conciertos...nosotras nos encontramos con un tipo de "festival foodtruck" dónde cenamos de maravilla.

DÍA 2 - Ferrara, intento de Pinacoteca y Canale delle Moline

Si solo tienes intención de visitar Bolonia, con dos días tienes suficiente. Cómo nosotras habíamos planeado una escapada de 3 días, decidimos buscar algún lugar cercano al que hacer una excursión. Después de barajar varias opciones como San Marino, Verona o Rimini, nos acabamos decantando por Ferrara por proximidad y facilidad. Desde la estación central de Bolonia salen trenes a casi todas las partes de Italia; el de Ferrara es directo, pasa cada media hora aproximadamente y tiene un coste de 9.50e ida y vuelta.

Si ya has visitado muchas ciudades italianas, Ferrara no te impresionará. Tiene un estilo medieval con toques renacentistas muy típico del país, igual que Siena o Verona. Si hay algo que realmente nos impresionó de esta ciudad, es el uso de la bicicleta. He estado leyendo que se debe a que esta zona (porque en Bolonia también hay muchas bicis) es super plana y esto facilita que los ciudadanos puedan moverse en este medio de transporte. Nosotras estuvimos pensando en coger una pero finalmente no nos cuadró por logística.

El edificio más importante de la ciudad es el Castillo Estense que se puede visitar, aunque nosotras preferimos simplemente perdernos por sus calles y pasear tranquilamente (y sí, lo estáis intuyendo: tomamos spritz).

Ya de vuelta decidimos probar una de las heladerías que nos habían recomendado, la sorbeteria Castiglione, en el centro antiguo de Bolonia. Muy recomendable. Esa misma tarde intentamos visitar la Pinacoteca, pero cuando llegamos estaban a punto de cerrar así que tuvimos que hacer cambio de planes y decantarnos por ir hacia el Canale delle Moline.

Aunque el barrio tiene su rollo porque es muy pintoresco con muchos bares y restaurantes kukis, el canal en sí es LA gran decepción. Cabe destacar que nosotras nos lo encontramos con andamios incluidos. En cualquier caso, lo considero una visita 100% prescindible. Menos mal que encontramos una terraza monísima donde nos tomamos algo tranquilamente antes de volver hacia el hotel.

DÍA 3 - San Lucca

El tercer día cogíamos el avión después de comer, por lo que no teníamos mucho margen para seguir visitando y decidimos reservar para esa mañana para visitar San Lucca, la que nos habían dicho que era un de las joyas de la ciudad.

Si buscáis información sobre como llegar al santuario, os aparecerá que hay un trenecito turístico que sale de Piazza Maggiore y te deja en el monasterio. Existe y cuesta 10€ pero, aunque la subida requiere su esfuerzo, sin duda alguna es la gracia del lugar. Se sube por unas escaleras porticadas, super típicas de la ciudad y rodeadas de naturaleza. Hay varios autobuses que pasan por el centro de la ciudad que te dejan justo abajo de las escaleras. 

Una vez arriba, el santuario se visita rápido ya que no es demasiado grande. La magia de este lugar reside en la subida por el pórtico, las vistas panorámicas de la ciudad, la naturaleza que lo envuelve y la sensación de estar muy alejado del centro de cualquier ciudad. Sin lugar a duda, la guinda del pastel de una escapada a Bolonia.